Ser ordenados te ayudará a aprovechar el tiempo, aprovecha los 60 segundos de cada minuto, procurando terminar bien las cosas, sabiendo que aquello que ya has realizado, no lo tendrás que repetir.

Para los padres, muchas veces es más fácil hacer la bolsa de deporte o de excursión al hijo, que estar pendiente que se la haga el mismo. Cuesta asumir los problemas si el niño llega al entreno o al partido y le falta algo. Si se da el caso, ese es el “mágico” momento, uno de los mejores “profesores“: vivir el error en primera persona.
Deja que los niños vivan esa situación, que se den cuenta del error. Ante la equivocación, ante la derrota, no le quites importancia, deja que se enfrenten a ella y asuman las consecuencias.

Ser ordenado, además, facilita a todo el grupo, equipo, familia… la convivencia. Si soy ordenado, las cosas se encuentran antes y se conservan mejor, y claramente me ayudan a poder prestar la atención debida en cada situación, porque evito esa posible distracción en otras cosas que no tocan en ese momento.

orden

En el club o equipo, suele funcionar muy bien asignar responsabilidades o encargos. El chico suele tener más autonomía y responsabilidad en el orden de sus cosas en el club, que en su propia casa. Si él no lo hace, se queda sin hacer y eso tiene repercusiones. En casa, suele estar el padre o la madre, tapando los agujeros para evitar “esas consecuencias”, esos enfrentamientos, esas ocasiones de mejorar, de madurar.

Al fin y al cabo, si eres ordenado, aprovecharás más el tiempo y podrás disfrutar más plenamente de cada momento.

Como es habitual, un par de frases para terminar:

“La clave: haz lo que debes y está en lo que haces.”

“Educar en el orden: Mucho más que entrenar, mucho más que hacer un deporte. Vive la virtud de orden, sirve para toda la vida”