El viernes fue el último día de colegio de este trimestre para los escolares. Como ya es habitual, durante estos primeros días de las vacaciones de Semana Santa suelo ir de monitor a unas convivencias o colonias con un buen grupo de adolescentes. 

Este año estoy en La Molina, el año pasado estuve en un torneo deportivo/cultural en Córdoba (dónde conseguimos quedar los primeros del torneo de fútbol-sala). Son actividades deportivas, culturales, de conocimiento del entorno, etc. También tienen su aspecto formativo en virtudes y valores, los propios del deporte y la convivencia.

La mayoría de asistentes vienen con muchas ganas, algunos lo negocian con los padres después de habérselo ganado con su comportamiento y resultados académicos de ese trimestre, otros los pocos, son los padres los que les tienen que animar a asistir, una vez aquí todos dicen que se hubieran arrepentido de no venir.

  Este año uno de ellos me dijo que no sabría si podría venir porque iba a ir de voluntario (más concretamente de payaso, si, un adolescente a hacer de payaso) a una jornada que había para inaugurar un centro de jóvenes con síndrome de Down cercano a su casa. Luego me dijo que lo habló con sus padres y que lo iban a traer, al terminar ese acto, a la convivencia. Así ha sido.

Satisfacción por muchos aspectos:

1.- Satisfacción por los padres, que han sabido educar a su hijo, a que vea que una de las mejores formas de estar contento es dándose a los demás, a los más necesitados, siendo generoso con su tiempo.

2.- Al chaval y también a los padres porque valoran esta actividad, y hacen el esfuerzo para que el chico pueda asistir. Aún a costa de que el padre, se desplace más de 100 km de su casa para traerlo a la actividad.

3.- Al chaval, porque en su naturalidad y confianza, lo primero que hace viniendo a la convivencia es mandarme una foto mientras el día antes hacía de payaso. Le importa poco “el qué dirán”…

  Los primeros y máximos responsables de la educación de un chico son sus padres, no pueden delegar esta responsabilidad al colegio, club o esplai. Deben exigir a todos los componentes de la ecuación educativa (colegio, administración, entorno de amigos y actividades en el tiempo libre…) aquello que creen mejor para su hijo.

Felicidades a esta familia amiga y adelante, la formación nunca termina!